Tres pistoleros, tres sonidos
El bueno, el feo y el malo (1966) · Ennio Morricone
Cuando Sergio Leone y Morricone hicieron la trilogía del dólar, el wéstern de Hollywood sonaba a gran orquesta. Morricone llenó el desierto de sonidos que nadie asociaba al Oeste: silbidos, campanas, coros, una ocarina y una guitarra eléctrica.
El tema principal de El bueno, el feo y el malo arranca con dos notas que imitan el aullido de un coyote, y ese aullido se reparte entre los tres protagonistas: una flauta para el Rubio, el bueno; un arghilofono, una especie de ocarina, para Sentencia, el malo; y voces humanas para Tuco, el feo. La melodía es la misma; lo que cambia es quién la canta.
Detrás hay nombres que casi nadie conoce. La guitarra eléctrica la tocó Bruno Battisti D'Amario. El silbido es de Alessandro Alessandroni, cuyo coro, I Cantori Moderni, pone las voces. Bruno Nicolai dirigió la orquesta.
Al final, en el cementerio, llega «El éxtasis del oro»: Tuco corre entre las tumbas buscando el dinero y la música crece hasta casi ahogarle. Es tan potente fuera de la película que los Ramones la tocaban al cerrar sus conciertos y Metallica la usa desde hace décadas para abrir los suyos.